Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Bolivia: resultados clave de un estudio reciente

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Foto: Pixie. Pixabay

Las denuncias por abuso sexual a menores se duplicaron en Bolivia entre 2018 y 2023, y tres de cada cuatro víctimas adolescentes de violencia son niñas. Son datos del último informe del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas de la Universidad Católica Boliviana, que retrata la violencia contra la infancia como un fenómeno estructural y creciente, y reclama políticas públicas urgentes con enfoque de género.

En Bolivia, el 35% de la población está compuesta por niñas, niños y adolescentes (INE 2023), lo que refleja tanto su potencial como la urgencia de reducir desigualdades estructurales. La infancia y la adolescencia son momentos clave del desarrollo humano, en las que se conforman habilidades físicas, cognitivas y socioemocionales que influyen a lo largo de toda la vida. Por ello, es fundamental priorizar políticas integrales que garanticen el sano desarrollo y el respecto de los derechos de las personas en estas etapas de la vida.

En este contexto, el 12 de abril -Día de la Niña y del Niño, fecha que busca visibilizar su situación, promover la protección de sus derechos y fomentar la igualdad de género- se ha publicado el InfoIISEC nº.10 bajo el título “El país que seremos, el país que criamos: La infancia y adolescencia en Bolivia como espejo del desarrollo”, elaborado por la Universidad Católica Boliviana La Paz, el Instituto de Investigaciones Socio-Económicas (IISEC) y su Observatorio Socio-Ambiental. El informe analiza los principales desafíos para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes en las esferas familiar, escolar, institucional y entorno digital desde un enfoque multidimensional: gasto público, educación, composición poblacional y familiar, salud, vivienda y acceso a servicios, pobreza, trabajo, discapacidad y violencia.

Violencia en aumento

Entre sus conclusiones, el estudio señala que, pese a avances en el reconocimiento de los derechos de la niñez, persisten problemáticas estructurales que afectan negativamente el desarrollo pleno de niños y niñas, menoscabando sus derechos básicos. Entre los principales problemas se encuentran la pobreza, el trabajo infantil y la exposición a diversos tipos de violencia, como el abuso sexual, la violencia familiar, la corrupción de menores o la trata de personas.

Entre los diversos datos que proporciona el estudio, destacan los referidos a la violencia -física y sexual- fenómeno extendido, estructural y persistente, con especial gravedad en su dimensión sexual. Los resultados indican que entre 2018 y 2024 las denuncias por delitos contra menores de edad aumentaron en volumen y en diversidad de tipología:

  • Las denuncias por abuso sexual aumentaron un 104.9% entre 2018 y 2023, pasando de 1.196 a 2.451 casos.
  • La violación de menores entre 2018 y 2022 creció un 93.5%.
  • La violencia familiar, mostrando un comportamiento más fluctuante, alcanzó en 2023 su máximo con 2.283 casos, lo que representa un incremento acumulado del 51.7% respecto a 2018. No obstante, cuando la violencia proviene del círculo más próximo, espacios que deberían ser de protección, resulta más difícil de detectar y denunciar.
De beneficiarias a ciudadanas de pleno derecho

La brecha de género entre las víctimas resulta especialmente alarmante durante la adolescencia, etapa en la que el 76.6% de las víctimas de violencia registradas en 2023 fueron mujeres. El estudio señala que estos datos reflejan un consenso internacional que reconoce a las mujeres como un grupo históricamente vulnerable frente a múltiples formas de violencia. En consecuencia, los autores hacen un llamamiento urgente a la consolidación de políticas públicas con enfoque de género, orientadas a la prevención, la detección temprana y la atención integral de niñas, niños y adolescentes.

Finalmente, el estudio señala la necesidad de consolidar un enfoque de políticas que no únicamente asistan, sino que “garanticen, reconozcan y promuevan a las niñas, niños y adolescentes como sujetos plenos de derechos”. Así, la infancia debe ser considerada como ciudadanía de pleno derecho, con voz, necesidades y potencial, y no únicamente como población beneficiaria.

Fuentes:

Reduno: Viceministra anuncia agenda Bolivia para proteger a menores

La Razón: Derechos niños y niñas entre avances y temas pendientes

Estudio: InfoIISEC 10. El país que seremos el país que criamos

 

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