
Octubre, 2026. Para una persona adulta mayor, denunciar puede significar enfrentarse a quienes forman parte de su entorno cotidiano, a aquellas personas con las que mantiene lazos afectivos, de cuidados o de las que depende económicamente. No obstante, las personas adultas mayores son sujetos plenos de derecho y deben vivir esta etapa de la vida con dignidad, autonomía, seguridad, participación y sin discriminación.
La violencia física no es la única forma de maltrato que puede sufrir un adulto mayor. La posible dependencia de estas personas y la necesidad de ser cuidados, pueden exponerlos a situaciones en las que el maltrato se realiza a través de insultos, amenazas, humillaciones, aislamiento, negligencia o abandono. Otra forma de violencia es la derivada del abuso económico y patrimonial, cuando alguien controla indebidamente los ingresos, pensiones o bienes de estas personas. Decidir permanentemente por ellas, impedirles administrar sus propios recursos o tratarlas como si envejecer significara automáticamente perder autonomía, es otra forma de maltrato.
Bolivia está cambiando demográficamente, pasando de una población predominantemente joven a un país en el que más de un millón de personas tiene 60 años o más, siendo el 10,83% de la población nacional. Así, el edadismo – la discriminación basada en la edad- podría afectar a cada vez más personas y convertir la vejez en una especie de pérdida anticipada de ciudadanía.
El Ministerio de Salud señala la importancia de erradicar los estereotipos sociales sobre la vejez. Ésta es una etapa natural del desarrollo humano, fuente de experiencia y saberes comunitarios, y no un estado de enfermedad ni de retroceso a la infancia, para la que es fundamental adoptar políticas de apoyo y acompañamiento. En este sentido, el Reglamento de Trato Preferente en Establecimientos de Salud y la Ley Nº 1886 prohíben el trato infantilizado hacia las personas mayores. Estas normas señalan la necesidad de promover una relación médico-paciente basada en el respeto, la escucha activa y el uso del idioma materno en contextos interculturales. También recogen la cobertura médica gratuita para las personas mayores que no cuenten con un seguro, la eliminación de barreras arquitectónicas en consultorios, y no superar los 30 días para citas médicas de especialidad o laboratorio.
A pesar de las medidas ministeriales, un pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo sobre la situación de las personas de edad señala que persisten barreras y vulneraciones relacionadas con el acceso a los servicios de salud, los mecanismos de cuidado y protección social, la discriminación por edad, el abandono y diversas formas de violencia y maltrato. Durante el presente año, la Defensoría realizó verificaciones en establecimientos que atienden a esta población, evidenciando dificultades en la provisión de alimentos, la reducción o sustitución de productos y las limitaciones para garantizar dietas adecuadas.
En 2025, la Defensoría registró 1.065 casos relacionados con vulneraciones de derechos de personas adultas mayores, además de 585 vinculados con garantías del debido proceso y acceso a la justicia y otros 555 referidos al derecho de petición y respuesta. Durante la primera mitad del 2026, la institución registró 256 casos vinculados específicamente con el derecho a una vejez digna y el trato preferente, además de 168 relacionados con el debido proceso y acceso a la justicia.
Estos datos evidencian que las dificultades que atraviesan las personas mayores no terminan en el ámbito familiar y tampoco se limitan a las agresiones físicas. Existen problemas relacionados con la justicia, la respuesta institucional, los servicios, la protección y el ejercicio efectivo de derechos.
La dimensión de género deber ser incluida en las estrategias para abordar esta problemática multidimensional. Envejecer no borra las desigualdades, por lo que una mujer dedicada toda una vida al trabajo doméstico y cuidados no remunerados puede llegar a esta etapa de la vida con menos independencia económica, patrimonio o con una trayectoria laboral diferente a la de los hombres de su generación.
Según el Centro de Capacitación y Servicio para la Integración de la Mujer (Cecasem), tener en cuenta todos estos factores es particularmente importante para organizaciones que trabajan desde un enfoque de derechos humanos. Éstas deben pasar de realizar un trabajo reactivo, cuando dan una respuesta posterior al daño, a un trabajo de transformación de las relaciones de desigualdad que permita a las personas adultas mayores el desarrollo de una vida plena, autónoma, cuidada y de derechos garantizados durante esta etapa de la vida.
Defensoría del Pueblo. Dia internacional personas de edad pronunciamiento
La Razón. Bolivia registra una denuncia de violencia contra adultos mayores cada cuatro horas
Ministerio de Salud de Bolivia. Ministerio salud impulsa trato digno garantiza gratuidad en salud para adultos mayores