España, 26 de octubre de 2021.

Foto: Steven HWG

Ya el año 2004, un informe del Parlamento Europeo reveló que cerca del 80% de las mujeres con discapacidad de la Unión Europea sufre algún tipo de violencia, en gran medida cometida por personas de su entorno como cuidadores, personal sanitario o de servicios. Al mismo tiempo, estas mujeres también tienen un riesgo mucho más elevado de sufrir violencia de género que el resto de la población femenina.

Esta relación entre discapacidad y violencia machista no debe entenderse, según la profesora de Psicología y Ciencias de la Educación (UOC) Asun Pié Balaguer, como un subconjunto de la violencia de género. En cambio, se trata de ver cómo la confluencia del factor «mujer» con el factor «discapacidad» hace aumentar el riesgo de sufrir violencia.

Pié argumenta en este artículo que las principales causas de dicha realidad son, por un lado, la costumbre de aceptar conductas violentas como modo de relacionarse o de tratar a mujeres discapacitadas y, por el otro, la poca credibilidad que se les otorga como testigos.

Aunque esta situación está todavía muy invisibilizada, algunas instituciones están empezando a dedicar proyectos para abordar tal problemática. El Institut Català de les Dones, por ejemplo, llevó a cabo en 2020 una investigación, basada en revisión de estudios previos y en entrevistas a mujeres con diversidad funcional residentes en el territorio catalán, para determinar las causas de la violencia machista hacia mujeres discapacitadas, y para proponer vías de actuación.

Este estudio parte de la concepción de la violencia machista como fenómeno multidimensional que no se limita al ámbito de la pareja, sino que se extiende a otros ámbitos el laboral, la salud, la educación, los cuerpos judiciales y de seguridad, los servicios sociales y la vida social, emocional y sexual.

En cuanto a los resultados, se evidenciaron graves impedimentos para las mujeres con discapacidad en todos estos ámbitos mencionados. Algunos ejemplos son la dificultad para conseguir formación, para encontrar trabajo, para conseguir autonomía económica y para acceder a puestos por los que están cualificadas, la violencia en el ámbito médico manifestada en múltiples prácticas como la imposición de esterilizaciones, etcétera.

Vistos los resultados, los investigadores proponen la obligación de incluir a mujeres con discapacidad en los órganos de poder y toma de decisiones, trabajar para la capacitación del personal que se relaciona profesionalmente con mujeres con discapacidad, y compensar el agravio económico comparativo que sufren, entre otras medidas.

Fuentes:

The Conversation: «Mujer y discapacidad, una combinación que dispara la violencia machista»

Parlamento Europeo: Informe sobre la situación de las mujeres de los grupos minoritarios en la Unión Europea  

Institut Català de les Dones: Estudis interseccionals que analitzen les violències masclistes en dones grans i en dones amb discapacitat