Barcelona, 30 de noviembre de 2021.

Las abogadas María José Mata y Soledad Monserrat, ponentes de CoPPA

Maria José Mata y Soledad Monserrat, ponentes de CoPPA, destacaron en sus intervenciones en el VI Congreso sobre los Derechos de los Animales del ICAB la necesidad de que los animales sean oficialmente considerados uno más de la familia en el tratamiento de la violencia de género y la importancia de introducir el maltrato animal como indicador de riesgo y reincidencia en este ámbito.

Maria José Mata y Soledad Monserrat, ambas letradas y miembros de nuestro colectivo, participaron en representación de CoPPA en el VI Congreso sobre los Derechos de los Animales celebrado en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) los pasados 25 y 26 de noviembre.

El evento, organizado por la Comisión de Protección de los Derechos de los Animales llevaba como título ‘La Revolución Legal y Social para los Derechos de los Animales: Consolidación del Cambio de Paradigma‘.

El trabajo de CoPPA ha puesto de relieve la importancia del maltrato animal como forma de ejercer violencia hacia los seres humanos. El vínculo existente entre las formas de violencia ha sido demostrado por la ciencia y se está convirtiendo, a través de nuestra labor, en un tema prioritario para instituciones y legisladores.

Es por ese motivo que en esta edición del ya tradicional Congreso sobre Derechos de los Animales se haya dedicado una mesa a reflexionar sobre “Los Derechos de los Animales en el ámbito de los delitos de violencia doméstica y otras ramas del Derecho: Civil (Arrendamientos, Familia y Sucesiones) y Derecho Laboral”.

Seres sintientes que deberían estar incluidos jurídicamente en el entorno afectivo de la víctima

Maria José Mata, abogada penalista especializada en violencia de género, analizó la consideración del maltrato animal como una forma de violencia de género ya incorporada como ‘violencia ambiental’, dentro de la violencia psicológica, en algunas normativas autonómicas como es el caso de Catalunya o de Castilla-La Mancha, siendo esta la misma línea que acoge actualmente la jurisprudencia.

Pero a su vez, la letrada planteó si esta ubicación de los animales al lado de los bienes dentro de esta catalogación como violencia ambiental es correcta, o si atendiendo al cambio de consideración como seres sintientes, no deberían encontrarse incluidos en el entorno afectivo de la víctima, más próximos a la violencia vicaria, teniendo en cuenta además que socialmente está admitido que son uno más en la familia.

«Si bien es innegable que el hecho de reconocer el maltrato animal como una forma de violencia psicológica hacia la mujer representa un gran avance en el que desde CoPPA hemos trabajado mucho, el siguiente paso debería ser una correcta ubicación, ya que no parece coherente con el ordenamiento jurídico actual, que considera a los animales seres sintientes, mantener su maltrato en el ámbito de la violencia ambiental, que es la ejercida contra bienes muebles o cosas, sino que al formar los animales parte del entorno afectivo de la víctima, como uno más en la familia, deberían ser considerados dentro de esta categoría», señaló Mata.

La experiencia desde los servicios asistenciales a las víctimas

Por su lado, la abogada Soledad Monserrat, experta en Servicios de Atención a la Víctima en Centros Asistenciales, puso el foco en su ponencia en la importancia de sacar este tipo de violencia hacia la mujer de la esfera individual «y colocarla en lo público para ayudar a sancionarla, social y jurídicamente, para dar herramientas de protección a las víctimas y para acompañarlas adecuadamente el proceso de recuperación«.

La letrada alertó de que las víctimas no se atreven a denunciar este tipo de conductas «por miedo a los resultados que se pueden obtener, por sentimientos de culpa, por la tolerancia social, por la falta de respuesta del entorno y por la dificultad de identificar como violencia estas conductas incluso por parte de los profesionales que intervienen«.

Como venimos señalando desde CoPPA, se ha demostrado que el maltrato animal es un indicador de la peligrosidad del agresor, así como de su capacidad de generar situaciones de violencia y del riesgo para las víctimas.

Monserrat recordó asimismo la necesidad de contar con recursos de acogida conjunta para las mujeres y sus animales y la importancia para el proceso de recuperación de preservar el vínculo entre ambos «e incluso con sus hijos e hijas, ya que vínculo afectivo entre ellos propicia la recuperación emocional de la víctima«.

La mesa, moderada por la abogada Anna Mulà, contó asimismo con la participación de la Magistrada Eva Díaz, la Profesora de Derecho Civil Chantal Moll de Alba y el Abogado Carles Soliva.

En el congreso participó también Conny Duarte, miembro de nuestro colectivo, que presento la importante labor de la asociación FEEL ayudando a personas en situación de especial vulnerabilidad.

El evento fue grabado y se podrá ver próximamente completo en las redes del ICAB.