C. Agosto, 2018.

Hoffer, T., Hargreaves-Cormany, H., Muirhead, Y., Meloy, J.R. (2018). Violence in Animal Cruelty Offenders, SpringerBriefs in Psychology.

Este libro presenta los resultados de un estudio de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI (BAU, Behavioral Analysis Unit), que incluyó 259 casos activos de maltrato animal.

El total de víctimas animales, de numerosas especies, ascendió a 495. Entre ellas fueron los perros (64%) la víctima predominante. Los pit bull y las mezclas de pit bull estuvieron significativamente sobrerrepresentados, siendo el 26.5% de las víctimas. El 46% de los animales maltratados tenían menos de un año de edad y el 63.3% de los delincuentes tenían una relación con el animal.

Entre los hallazgos principales del estudio destacan los siguientes: el 97% de los delincuentes eran varones, con edades comprendidas entre los 17 y los 82 años y el 73% habían sido arrestados por otros delitos antes y/o después de la detención por crueldad animal. En cuanto a delitos de violencia interpersonal, el 60% de los agresores habían sido detenidos por este tipo de violencia antes, coincidiendo con o después del caso activo de maltrato animal. Los delincuentes que tenían contacto cercano con niños presentaban también índices más altos de detenciones por maltrato infantil. En cerca del 70% de los incidentes de maltrato animal había otras personas presentes.

Este estudio es uno de los más extensos hasta la fecha sobre las características psicológicas y conductuales de los perpetradores de maltrato animal y posiblemente el primero en diferenciar entre dos tipos clave de agresión dirigida a los animales, algo que podrá ayudar a comprender mejor las motivaciones de estos agresores. Los delincuentes afectivos son principalmente reactivos e impulsivos y se caracterizan por emociones de ira y miedo, respondiendo a una amenaza percibida como inminente. Los delincuentes depredadores se caracterizan por una planificación premeditada y la ausencia de emoción.

Los agresores afectivos fueron más propensos a dar patadas, golpear, arrojar y estrangular a los animales. Los depredadores fueron más propensos a disparar, apuñalar, mutilar, torturar y quemar a sus víctimas.

Asimismo, el estudio halló que, contrariamente a lo que defiende la hipótesis de la graduación, la violencia hacia humanos a menudo precede o se alterna con la violencia hacia animales.

Fuente: https://www.springer.com/gb/book/9783319910376

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